Arena por todos lados, un camino recto y monótono. Lima queda atrás y la tierra paterna me espera ¡Cuántas veces recorrí este camino! Es cierto que a medida que uno crece valora más sus orígenes. Claro, es lógico, mientras más te alejas del inicio más deseas volver a empezar, seguramente para corregir los errores, mejorar las decisiones, eliminar las dudas. El Sur, Cañete, San Antonio.
¿Tanto significa una carretera para un pueblo? Sí. San Antonio es para mí lo que Macondo es para García Márquez: un pueblo mágico, maravilloso y real, un revés del espacio-tiempo, la familia, el inicio y el fin. En algún momento la carretera Panamericana Sur atravesaba San Antonio, nada mejor para asegurar la prosperidad. Pero se decidió que esta carretera sea la antigua, y se construyó una nueva, la cual es, por supuesto, más rápida, pero dejó varios kilómetros atrás a este desafortunado pueblo, que desde entonces se estanca cada día un poco más, un poquito más...
No escribo más porque el sueño apremia, mala la hora en que a uno le pica el mosquito literario, ni modo.
¿Tanto significa una carretera para un pueblo? Sí. San Antonio es para mí lo que Macondo es para García Márquez: un pueblo mágico, maravilloso y real, un revés del espacio-tiempo, la familia, el inicio y el fin. En algún momento la carretera Panamericana Sur atravesaba San Antonio, nada mejor para asegurar la prosperidad. Pero se decidió que esta carretera sea la antigua, y se construyó una nueva, la cual es, por supuesto, más rápida, pero dejó varios kilómetros atrás a este desafortunado pueblo, que desde entonces se estanca cada día un poco más, un poquito más...
No escribo más porque el sueño apremia, mala la hora en que a uno le pica el mosquito literario, ni modo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario