sábado, 1 de octubre de 2011

El inicio...

Esta es mi primera entrada. Como indica el título, acá hablaré de nada en particular, de todo un poco, mucho de algunas cosas, nunca de nada. Siempre con la ilusa esperanza de que alguien lea esto, aún cuando me queda muy claro que es más que probable que estos textos permanezcan vírgenes a la lectura. En todo caso, escribo más para mí que para los demás, es una especie de terapia personal contra -o a favor- de mis propios demonios, aquéllos que trazan mi vida a su antojo y no dejan que me aburra.

Seguramente tendré muchas faltas en mi redacción, no soy un erudito en el tema y desde ya, mil disculpas al maestro Denegri, que aunque no me conoce me refiero a él en estas líneas que de seguro tampoco él leerá, pero la vergüenza de escribir algo mal "escrito" me cohíbe a veces... pero ya nunca más.

Toda esta semana he tenido en la cabeza prácticamente una sóla canción: You take my breath away. Queen es una banda que aprendí a querer hace unos veinte años -ahora tengo treinta-. Hace poco volví a recorrer temas que no escuchaba hace tiempo y me topé con una versión en vivo de la canción que menciono. Mercury aún bastante joven, con el cabello largo, se encarga en compañía de su piano de este tema. Genial interpretación, mucho más simple que la versión de estudio que luego vio la luz en A Day at the Races (1976), pero con una fuerza que brota en cada verso. Yo no sé tocar bien el piano... en realidad no sé casi nada... y es una tarea pendiente que espero poder avanzar, y ¡cuánta falta hace un piano aquí! He logrado una versión para guitarra, que es en lo que me muevo, digamos, algo bien... pero no es lo mismo.

I could give up all my life for just one kiss...
One kiss. Un beso. Cuando sólo un beso basta la vida es tan sencilla y feliz. Cuando un beso es demasiado, duele el alma, desaparecen las estrellas y los árboles mueren ante ti. Just one kiss.


Espero que haya segunda entrada.

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